Historia de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús: De sus orígenes a Guatemala
La Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús (IAFCJ) forma parte de la historia del movimiento pentecostal apostólico que se desarrolló a comienzos del siglo XX. Su historia está marcada por el avivamiento espiritual, la predicación del evangelio, el bautismo en el nombre de Jesucristo y la búsqueda de una vida llena del Espíritu Santo.
Sus antecedentes se encuentran en el gran avivamiento pentecostal de principios del siglo XX, particularmente en el movimiento surgido en la Calle Azusa de Los Ángeles, California, donde miles de personas experimentaron un despertar espiritual caracterizado por la predicación de la Palabra, la oración y la manifestación de los dones del Espíritu Santo.
En 1914, Romana Carbajal de Valenzuela llevó a México la experiencia pentecostal que había conocido en Estados Unidos. Al regresar a Villa Aldama, Chihuahua, compartió el mensaje con sus familiares y, después de un período de oración y búsqueda de Dios, varias personas recibieron el bautismo del Espíritu Santo. El 1 de noviembre de 1914, doce personas fueron bautizadas, acontecimiento considerado uno de los momentos fundamentales en el nacimiento de la obra apostólica en México.
Durante las décadas siguientes, la obra comenzó a extenderse por diferentes regiones de México. La predicación apostólica fue alcanzando nuevas comunidades y se fueron estableciendo congregaciones. A partir de 1932, la iglesia experimentó un impulso importante en su crecimiento y organización. Posteriormente, bajo el liderazgo de hombres como Maclovio Gaxiola López, la visión misionera tomó mayor fuerza. En 1949 se fortaleció el propósito de llevar el evangelio más allá de las fronteras mexicanas, enviando misioneros a otros países.
La llegada de la obra apostólica a Guatemala
La historia de la IAFCJ en Guatemala tiene como uno de sus personajes fundamentales a José Agustín Barrillas Nájera, reconocido como el primer hermano apostólico guatemalteco. Después de conocer el mensaje apostólico en México, regresó a Guatemala con el deseo de compartir la fe que había recibido.
En 1952, la obra comenzó a tomar forma organizada en la Ciudad de Guatemala. Los primeros creyentes se reunieron en una vivienda ubicada en la colonia Candelaria, zona 6. Finalmente, el 2 de marzo de 1952, llegó a Guatemala una delegación procedente de México integrada por Maclovio Gaxiola López, Leonardo Sepúlveda Treviño y el misionero José Guadalupe Ramírez Villarreal, acompañado de su esposa Marta Barragal de Ramírez. Esa noche se celebró el primer gran culto apostólico formal en Guatemala.
La obra continuó creciendo. El mensaje llegó a nuevas comunidades, se organizaron congregaciones y comenzaron los bautismos en el nombre de Jesucristo. El 29 de marzo de 1952 se realizaron algunos de los primeros bautismos apostólicos en el lago de Amatitlán. Posteriormente, la obra se extendió hacia Villa Canales y otros lugares del país.
Desde aquellos primeros creyentes hasta las generaciones actuales, la IAFCJ en Guatemala ha procurado mantener viva la predicación del evangelio de Jesucristo. Su historia es una historia de fe, sacrificio, evangelismo, oración y perseverancia.
Hoy, después de más de siete décadas de presencia en Guatemala, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús continúa proclamando el mensaje de salvación, formando discípulos y estableciendo congregaciones. La historia que comenzó con pequeños grupos de creyentes continúa escribiéndose en cada familia alcanzada, cada persona bautizada y cada generación que decide permanecer firme en la fe apostólica.
La historia de la IAFCJ no solamente habla de lo que Dios hizo en el pasado; también nos recuerda que la misión continúa: predicar a Jesucristo, hacer discípulos y llevar el evangelio hasta lo último de la tierra.
presidente que han presidido el liderazgo de la iglesia
Carlos Raul Villatoro
Joel Guzman Estrada
Concepcion Guzman
Rony Jacinto Garza
IAFCJ Guatemala es un espacio dedicado a compartir la sana doctrina de la Palabra de Dios desde una perspectiva bíblica y apostólica, con el propósito de edificar familias, fortalecer la fe y formar discípulos de Jesucristo. Nuestra misión es anunciar el evangelio de Jesucristo, exaltar el nombre de Jesús, promover la vida guiada por el Espíritu Santo y equipar a los creyentes para servir con fidelidad en el Reino de Dios.
viernes, 7 de agosto de 2026
jueves, 6 de agosto de 2026
Iglesia Apostólica en Guatemala: Historia y Obra
La historia de la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús en Monserrat 2 es un testimonio de la fidelidad de Dios y del compromiso de hombres y mujeres que respondieron al llamado de predicar el evangelio. Esta congregación tuvo sus inicios en 1988, cuando el misionero Rigoberto Payés llegó a la colonia Monserrat 2 con la visión de establecer una obra apostólica que proclamara el mensaje de salvación revelado en las Sagradas Escrituras.
Los primeros cultos se realizaron en la casa de la hermana Rosita Culajay, lugar donde un pequeño grupo de creyentes comenzó a reunirse para orar, adorar a Dios y estudiar su Palabra. Aquellas reuniones marcaron el nacimiento de una congregación que, con el paso de los años, crecería bajo la dirección del Espíritu Santo y el esfuerzo de sus miembros.
A lo largo de su historia, Dios ha levantado siervos para pastorear la iglesia. Entre ellos se recuerda el ministerio del pastor Alfredo Pineda, quien fortaleció la congregación; posteriormente, el pastor Ángel Caal continuó la labor pastoral, seguido por el pastor Francisco Gonzales. Desde el año 2014 hasta 2026, el pastor Luis Roque ha servido con dedicación, impulsando el crecimiento espiritual, la formación de líderes y el desarrollo de la obra del Señor.
Durante estos años se han organizado las diferentes sociedades y comités de trabajo, fortaleciendo los ministerios de niños, jóvenes, varones, Dorcas, Educación, Asistencia Social, evangelismo, Ministerio de Alabanza, Gracias al esfuerzo conjunto de la congregación, muchas familias han conocido el evangelio y numerosas personas han sido bautizadas en el nombre de Jesucristo, dando testimonio del poder transformador del Señor.
Hoy, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de Monserrat 2 continúa firme en su misión de predicar el evangelio, hacer discípulos y servir a la comunidad. Su historia forma parte del crecimiento de la IAFCJ en Guatemala, cuya obra inició oficialmente en 1952 y se ha extendido por todo el país por la gracia de Dios. La congregación mira hacia el futuro con fe, convencida de que el mismo Dios que la sostuvo desde sus inicios seguirá guiándola para alcanzar nuevas generaciones para Cristo.
Los primeros cultos se realizaron en la casa de la hermana Rosita Culajay, lugar donde un pequeño grupo de creyentes comenzó a reunirse para orar, adorar a Dios y estudiar su Palabra. Aquellas reuniones marcaron el nacimiento de una congregación que, con el paso de los años, crecería bajo la dirección del Espíritu Santo y el esfuerzo de sus miembros.
A lo largo de su historia, Dios ha levantado siervos para pastorear la iglesia. Entre ellos se recuerda el ministerio del pastor Alfredo Pineda, quien fortaleció la congregación; posteriormente, el pastor Ángel Caal continuó la labor pastoral, seguido por el pastor Francisco Gonzales. Desde el año 2014 hasta 2026, el pastor Luis Roque ha servido con dedicación, impulsando el crecimiento espiritual, la formación de líderes y el desarrollo de la obra del Señor.
Durante estos años se han organizado las diferentes sociedades y comités de trabajo, fortaleciendo los ministerios de niños, jóvenes, varones, Dorcas, Educación, Asistencia Social, evangelismo, Ministerio de Alabanza, Gracias al esfuerzo conjunto de la congregación, muchas familias han conocido el evangelio y numerosas personas han sido bautizadas en el nombre de Jesucristo, dando testimonio del poder transformador del Señor.
Hoy, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús de Monserrat 2 continúa firme en su misión de predicar el evangelio, hacer discípulos y servir a la comunidad. Su historia forma parte del crecimiento de la IAFCJ en Guatemala, cuya obra inició oficialmente en 1952 y se ha extendido por todo el país por la gracia de Dios. La congregación mira hacia el futuro con fe, convencida de que el mismo Dios que la sostuvo desde sus inicios seguirá guiándola para alcanzar nuevas generaciones para Cristo.
viernes, 31 de julio de 2026
¿Qué es la Doctrina Apostólica? Guía Bíblica
Texto base 1 Juan 5:16–17
Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.
Textos complementarios
1. Marcos 3:28–30
2. Mateo 12:31–32
3. Hebreos 6:4–6
4. Hebreos 10:26–31
5. Números 15:30–31
6. Romanos 6:23
7. Santiago 1:14–15
Objetivos de la lección
Cognoscitivo
Que el alumno comprenda el significado bíblico del "pecado de muerte", diferenciándolo de los pecados por debilidad o ignorancia.
Actitudinal
Que desarrolle un profundo respeto por la santidad de Dios y mantenga un corazón sensible al arrepentimiento.
Operacional
Que examine su vida a la luz de las Escrituras, permanezca en obediencia y ayude a restaurar con amor a quienes han caído.
Introducción
Uno de los pasajes que más preguntas ha generado en la Biblia es el de 1 Juan 5:16–17, donde el apóstol Juan habla de un "pecado de muerte". A lo largo de la historia de la iglesia, este texto ha sido objeto de estudio porque parece distinguir entre pecados que pueden ser restaurados mediante el arrepentimiento y un pecado que lleva a la muerte espiritual.
La Escritura enseña que Dios es rico en misericordia y está dispuesto a perdonar al pecador arrepentido. Sin embargo, también advierte acerca del peligro de endurecer el corazón y rechazar deliberadamente la obra del Espíritu Santo.
Pensamiento central
El pecado de muerte no consiste en una falta aislada, sino en una actitud persistente de rebelión y rechazo consciente a la verdad y a la obra de Dios, que conduce al endurecimiento espiritual.
Desarrollo de la lección
I. ¿Qué es el pecado de muerte?
A. Todo pecado tiene consecuencias
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte... Todo pecado separa al ser humano de Dios si no hay arrepentimiento.
B. Juan distingue dos clases de pecado
1 Juan 5:16–17 Juan habla de: 1. Pecado que no es de muerte. 2. Pecado de muerte. No define explícitamente cuál es el pecado de muerte, por lo que el contexto bíblico completo es necesario para comprender esta enseñanza.
C. La diferencia está en la actitud del corazón
La Biblia presenta numerosos ejemplos de personas que pecaron gravemente y fueron perdonadas al arrepentirse (David, Pedro, Manasés). Esto muestra que la gravedad del acto, por sí sola, no determina la posibilidad del perdón; el arrepentimiento sincero es un elemento esencial.
II. Características del pecado de muerte
1. Es un rechazo deliberado de la verdad conocida
Hebreos 10:26–27 El autor advierte sobre perseverar voluntariamente en el pecado después de haber recibido el conocimiento de la verdad.
2. Implica endurecimiento del corazón
Hebreos 3:12–13 La desobediencia constante puede endurecer el corazón hasta perder la sensibilidad espiritual.
3. Se relaciona con la blasfemia contra el Espíritu Santo
Marcos 3:28–30 Jesús advirtió sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo en un contexto donde algunos atribuían conscientemente la obra del Espíritu al poder de Satanás.
III. Advertencias para el creyente
A. Dios llama al arrepentimiento
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar.
B. La iglesia debe restaurar al que cae
Gálatas 6:1 La restauración debe hacerse con espíritu de mansedumbre.
C. Permanecer en comunión con Dios
La oración, la obediencia, la lectura bíblica y la llenura del Espíritu fortalecen al creyente para perseverar. Desde una perspectiva apostólica pentecostal, el énfasis no debe ponerse en identificar un listado específico de pecados "imperdonables", sino en advertir sobre el peligro de una resistencia consciente y persistente a la obra del Espíritu Santo que conduce al endurecimiento del corazón. Al mismo tiempo, la Escritura ofrece esperanza: quien se arrepiente sinceramente y busca a Dios encuentra misericordia (Isaías 55:6–7; 1 Juan 1:9).
Anécdota
Un herrero calentaba una barra de hierro una y otra vez. Mientras estaba al rojo vivo, podía moldearla fácilmente. Pero cuando el hierro se enfriaba y endurecía, cada golpe era menos efectivo.
Así ocurre con el corazón humano. Mientras responde al llamado de Dios, puede ser transformado. Si continuamente rechaza la voz del Espíritu, corre el riesgo de endurecerse.
Aplicación
Preguntémonos:
¿Conservo un corazón sensible a la voz de Dios?
¿Me arrepiento cuando el Espíritu Santo me convence de pecado?
¿Estoy ayudando a restaurar a quienes han caído?
Dios desea que vivamos en santidad, pero también que confiemos en su gracia y acudamos a Él con un arrepentimiento genuino.
Conclusión
El pecado de muerte es una seria advertencia bíblica acerca del peligro de rechazar de manera persistente y consciente la obra de Dios. Sin embargo, el mensaje dominante del Evangelio es que Dios extiende su gracia a todo aquel que se arrepiente y cree en Jesucristo.
Por ello, la respuesta correcta del creyente es mantener un corazón humilde, obediente y sensible a la dirección del Espíritu Santo.
Actividad de reforzamiento
1. Lea 1 Juan 5:16–17 y escriba qué diferencias observa entre el pecado de muerte y el pecado que no es de muerte.
2. Compare Marcos 3:28–30 con hebreos 10:26–31. Anote las advertencias comunes que presentan ambos pasajes.
3. Memorice 1 Juan 1:9 y explique cómo este versículo muestra el equilibrio entre la santidad de Dios y su misericordia.
Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida. Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.
Textos complementarios
1. Marcos 3:28–30
2. Mateo 12:31–32
3. Hebreos 6:4–6
4. Hebreos 10:26–31
5. Números 15:30–31
6. Romanos 6:23
7. Santiago 1:14–15
Objetivos de la lección
Cognoscitivo
Que el alumno comprenda el significado bíblico del "pecado de muerte", diferenciándolo de los pecados por debilidad o ignorancia.
Actitudinal
Que desarrolle un profundo respeto por la santidad de Dios y mantenga un corazón sensible al arrepentimiento.
Operacional
Que examine su vida a la luz de las Escrituras, permanezca en obediencia y ayude a restaurar con amor a quienes han caído.
Introducción
Uno de los pasajes que más preguntas ha generado en la Biblia es el de 1 Juan 5:16–17, donde el apóstol Juan habla de un "pecado de muerte". A lo largo de la historia de la iglesia, este texto ha sido objeto de estudio porque parece distinguir entre pecados que pueden ser restaurados mediante el arrepentimiento y un pecado que lleva a la muerte espiritual.
La Escritura enseña que Dios es rico en misericordia y está dispuesto a perdonar al pecador arrepentido. Sin embargo, también advierte acerca del peligro de endurecer el corazón y rechazar deliberadamente la obra del Espíritu Santo.
Pensamiento central
El pecado de muerte no consiste en una falta aislada, sino en una actitud persistente de rebelión y rechazo consciente a la verdad y a la obra de Dios, que conduce al endurecimiento espiritual.
Desarrollo de la lección
I. ¿Qué es el pecado de muerte?
A. Todo pecado tiene consecuencias
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte... Todo pecado separa al ser humano de Dios si no hay arrepentimiento.
B. Juan distingue dos clases de pecado
1 Juan 5:16–17 Juan habla de: 1. Pecado que no es de muerte. 2. Pecado de muerte. No define explícitamente cuál es el pecado de muerte, por lo que el contexto bíblico completo es necesario para comprender esta enseñanza.
C. La diferencia está en la actitud del corazón
La Biblia presenta numerosos ejemplos de personas que pecaron gravemente y fueron perdonadas al arrepentirse (David, Pedro, Manasés). Esto muestra que la gravedad del acto, por sí sola, no determina la posibilidad del perdón; el arrepentimiento sincero es un elemento esencial.
II. Características del pecado de muerte
1. Es un rechazo deliberado de la verdad conocida
Hebreos 10:26–27 El autor advierte sobre perseverar voluntariamente en el pecado después de haber recibido el conocimiento de la verdad.
2. Implica endurecimiento del corazón
Hebreos 3:12–13 La desobediencia constante puede endurecer el corazón hasta perder la sensibilidad espiritual.
3. Se relaciona con la blasfemia contra el Espíritu Santo
Marcos 3:28–30 Jesús advirtió sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo en un contexto donde algunos atribuían conscientemente la obra del Espíritu al poder de Satanás.
III. Advertencias para el creyente
A. Dios llama al arrepentimiento
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar.
B. La iglesia debe restaurar al que cae
Gálatas 6:1 La restauración debe hacerse con espíritu de mansedumbre.
C. Permanecer en comunión con Dios
La oración, la obediencia, la lectura bíblica y la llenura del Espíritu fortalecen al creyente para perseverar. Desde una perspectiva apostólica pentecostal, el énfasis no debe ponerse en identificar un listado específico de pecados "imperdonables", sino en advertir sobre el peligro de una resistencia consciente y persistente a la obra del Espíritu Santo que conduce al endurecimiento del corazón. Al mismo tiempo, la Escritura ofrece esperanza: quien se arrepiente sinceramente y busca a Dios encuentra misericordia (Isaías 55:6–7; 1 Juan 1:9).
Anécdota
Un herrero calentaba una barra de hierro una y otra vez. Mientras estaba al rojo vivo, podía moldearla fácilmente. Pero cuando el hierro se enfriaba y endurecía, cada golpe era menos efectivo.
Así ocurre con el corazón humano. Mientras responde al llamado de Dios, puede ser transformado. Si continuamente rechaza la voz del Espíritu, corre el riesgo de endurecerse.
Aplicación
Preguntémonos:
¿Conservo un corazón sensible a la voz de Dios?
¿Me arrepiento cuando el Espíritu Santo me convence de pecado?
¿Estoy ayudando a restaurar a quienes han caído?
Dios desea que vivamos en santidad, pero también que confiemos en su gracia y acudamos a Él con un arrepentimiento genuino.
Conclusión
El pecado de muerte es una seria advertencia bíblica acerca del peligro de rechazar de manera persistente y consciente la obra de Dios. Sin embargo, el mensaje dominante del Evangelio es que Dios extiende su gracia a todo aquel que se arrepiente y cree en Jesucristo.
Por ello, la respuesta correcta del creyente es mantener un corazón humilde, obediente y sensible a la dirección del Espíritu Santo.
Actividad de reforzamiento
1. Lea 1 Juan 5:16–17 y escriba qué diferencias observa entre el pecado de muerte y el pecado que no es de muerte.
2. Compare Marcos 3:28–30 con hebreos 10:26–31. Anote las advertencias comunes que presentan ambos pasajes.
3. Memorice 1 Juan 1:9 y explique cómo este versículo muestra el equilibrio entre la santidad de Dios y su misericordia.
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