Texto base Mateo 7:24–25 “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca…”
Objetivo Que el discípulo comprenda que la Palabra de Dios no es solo información espiritual, sino el fundamento esencial sobre el cual se edifica una vida firme, obediente y perseverante en Cristo.
Introducción Todo edificio depende de su fundamento. Puede verse hermoso por fuera, pero si su base es débil, tarde o temprano caerá. De la misma manera, la vida cristiana no se sostiene por emociones, tradiciones o experiencias aisladas, sino por una relación viva y obediente con la Palabra de Dios. Jesús deja claro que escuchar no es suficiente: el verdadero discípulo oye y práctica.
Pensamiento principal El discípulo verdadero edifica su vida sobre la Palabra de Cristo, escuchándola, creyéndola y obedeciéndola.
Desarrollo – Cuerpo del bosquejo
I. La Palabra escuchada
“Cualquiera que me oye estas palabras…” (v.24)
• El discipulado comienza con oír la voz de Cristo.
• No se puede seguir a Jesús sin exponerse continuamente a Su Palabra.
• Escuchar implica atención, disposición y reverencia.
Romanos 10:17 – “La fe es por el oír…”
II. La Palabra obedecida
“…y las hace…” (v.24)
• La obediencia es la evidencia del discipulado genuino.
• El conocimiento sin obediencia produce una fe superficial.
• El discípulo permite que la Palabra transforme su conducta.
Santiago 1:22 – “Sed hacedores de la palabra…”
III. La Palabra como fundamento firme
“Edificó su casa sobre la roca” (v.24)
• La Palabra de Cristo es roca: firme, segura y eterna.
• Las tormentas no se evitan, pero sí se resisten cuando el fundamento es correcto.
• La estabilidad espiritual no depende de la ausencia de problemas, sino de la solidez del fundamento.
Salmo 119:105 – “Lámpara es a mis pies tu palabra…”
Comentario e interpretación del texto
Jesús contrasta dos tipos de personas: ambos oyen, ambos construyen, ambos enfrentan tormentas. La diferencia no está en las circunstancias, sino en la respuesta a la Palabra. El hombre prudente no solo escucha, sino que obedece, y por eso su vida permanece. El discipulado auténtico se mide en obediencia práctica, no en apariencia religiosa.
Ilustración Un constructor puede ahorrar tiempo y dinero omitiendo el cimiento profundo, pero cuando llegan las lluvias y los vientos, la casa colapsa. Así también, una vida cristiana sin la Palabra como base puede sostenerse por un tiempo, pero no resistirá las pruebas fuertes.
Aplicación
• ¿Estoy edificando mi vida diaria sobre la Palabra o solo la escucho ocasionalmente?
• ¿Qué áreas de mi vida necesitan alinearse con lo que Dios ya ha hablado?
• Comprométete a leer, meditar y obedecer la Palabra cada día.
Frase final
La Palabra no solo nos enseña a vivir; nos sostiene cuando todo tiembla.
Conclusión
El discípulo de Cristo no se define por lo que sabe, sino por lo que vive. Cuando la Palabra es el fundamento, la vida puede enfrentar cualquier tormenta sin derrumbarse. Hoy somos llamados a edificar con sabiduría, poniendo cada decisión, cada paso y cada sueño sobre la roca firme que es la Palabra de Dios.
El Apostólico GT es un espacio dedicado a la enseñanza bíblica apostólica, la predicación ungida y la formación espiritual de líderes, familias y creyentes comprometidos con el Reino de Dios. Aquí encontrarás estudios bíblicos, bosquejos, reflexiones y recursos ministeriales para edificar la Iglesia y transformar generaciones.
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La Palabra como fundamento del discípulo
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