martes, 9 de julio de 2024

A DÓNDE IRÉ DESPUÉS DE ESTA VIDA



¿Crees tú que hay vida después de esta vida? ¿Por qué?

INTRODUCCIÓN

La biblia dice en Lucas 16.22-28. Cuando una persona muere, su cuerpo va al sepulcro y entra en descomposición; pero su alma no muere, sino que es separada del cuerpo y llevada a un estado que la Biblia compara con el sueño. Allí permanece en espera de la resurrección o futura reunión del alma con un cuerpo nuevo, un cuerpo espiritual inmortal con el que Dios revestirá a cada ser humano que ha vivido en la Tierra.

EL HADES Y EL PARAÍSO

Las almas no van todas al mismo lugar después de esta vida. Mientras que el alma del impío el que muere sin Dios espera en un lugar de inquietud, el alma del justo descansa en paz. La habitación temporal para las almas de todos los muertos antes de la resurrección de Cristo era el Seol palabra hebrea que significa “recinto de los muertos” y que se corresponde con la palabra Hades del Nuevo Testamento. No obstante, en ese lugar había una frontera o separación entre las almas desobedientes y las justas. Por eso, mientras el mendigo reposaba en el “seno de Abraham”, el hombre rico estaba “en tormento” V. 23. Salmos 16.10 y Hechos 2.27 dicen: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” David confió en la promesa de resurrección de nuestro Señor Jesucristo y su consecuente victoria sobre la muerte; y ésta se cumplió cuando Cristo resucitó al tercer día antes de descomponerse su cuerpo. Gracias a ello, Jesús derrotó al

Hades y a la muerte, y uno de los resultados de Su victoria fue que rescató de aquel lugar a las almas justas (Efesios 4.8-10). De allí en adelante, cuando un cristiano muere, su alma no va al Hades junto con las almas desobedientes, sino que pasa a descansar directamente en Dios. Hay muchas Escrituras que enseñan esto, pero aquí sólo citaremos dos: “Confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” 2ª Corintios 5.8. “Deseo partir y estar con Cristo, que es muchísimo mejor.” Filipenses 1.23 NVI.

“ES QUE AÚN ME FALTA MUCHO PARA MORIR”

Tal vez pienses que tienes muchos años por delante. Pero, ¿quién sabe eso a ciencia cierta? Hoy estamos, mañana… no sabemos. Ahora, más allá de los años de vida que Dios nos ha otorgado a cada uno, en la Biblia se nos habla de un gran evento, próximo a ocurrir, llamado “Levantamiento de la Iglesia”; también “Rapto” o “Arrebatamiento”. Este es un asunto de la mayor importancia para nosotros, pues de acuerdo con las escrituras, servirá para que nuestro Señor Jesucristo nos lleve al Cielo a vivir con Él. En el momento que el Rapto ocurra, los muertos en Cristo serán resucitados y los creyentes que vivamos seremos transformados; y todos recibiremos cuerpos glorificados, perfectos e inmortales (1ª Corintios 15.51-54; Filipenses 3.20-21 y 1ª Tesalonicenses 4.13-18). Aquí se nos dice algo precioso: encontraremos al Señor en el Cielo y continuaremos viviendo con Él por la eternidad. La Iglesia vive esperando “la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” Tito 2.13. Pero la Biblia también dice que en el instante en que el levantamiento de la Iglesia ocurra, una

época de incomparable tribulación o sufrimiento llegará al mundo. Leamos Mateo 24.21. Y estudia en tu casa los capítulos 6 al 19 de Apocalipsis. Allí se nos enseña que el Señor Jesús traerá juicio sobre la Tierra, a causa del pecado y la maldad que durante siglos han reinado sobre ella. En ese tiempo, cuando nosotros ya no estemos aquí, Satanás gobernará el mundo por medio de un hombre que Apocalipsis llama Anticristo, y un sistema descripto como La Bestia. Habrá también un líder espiritual llamado Falso Profeta, que junto con el Anticristo controlará al mundo, política, económica y religiosamente. Estas maniobras satánicas traerán muchas guerras, hambres y muerte. En determinado momento de este período, el Anticristo pretenderá ser Dios y profanará el templo judío en Jerusalén, el cual para ese tiempo se hallará reconstruido. Los que se opongan a este sistema impío serán perseguidos y martirizados; aunque algunos tendrán protección divina. En el apogeo de este gobierno satánico, Dios derramará Su juicio sobre la humanidad por medio de varias grandes plagas (Apocalipsis capítulos 6 al 18).

PROMESAS FIRMES

Muchos creen que la Iglesia será levantada antes de la Gran Tribulación. Otros en cambio piensan que la Iglesia pasará por una parte de la misma, o por toda. Lo que sí podemos asegurar es que la Iglesia será protegida de la ira de Dios: “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” Apocalipsis 3.10. Después de estos y otros importantes eventos que Apocalipsis describe, nuestro Señor Jesucristo volverá físicamente a la Tierra con Sus santos, descendiendo sobre el Monte de los Olivos (Zacarías 12.4; Hechos 1.9-12;

como su Mesías y el Señor destruirá a la bestia y sus ejércitos. Los acontecimientos que seguirán el reinado de Jesús por mil años, la rebelión final de Satanás, la destrucción de la presente creación mediante fuego y el Juicio Final de Dios son eventos que no profundizaremos aquí. Sin embargo, hay dos cosas importantes que debemos mencionar, de acuerdo con Apocalipsis 21 y 22 (léelo en casa): (1) La promesa firme de Cristo para nosotros su Iglesia, de llevarnos a vivir por siempre con Él a un Cielo nuevo, a una ciudad magnífica llamada La Nueva Jerusalén. (2) La afirmación de Jesús de que echará al “Lago de Fuego” o Infierno todo aquel cuyo nombre no se halló inscripto en el Libro de la Vida. Infierno significa “separación eterna de Dios”.

CONCLUSIÓN

Las señales previas a la segunda venida de Cristo que la Biblia menciona, se están cumpliendo hoy en día, con toda exactitud. Estudia en casa Mateo 24; Lucas 21 y 2ª Timoteo 3. La presente edad terminará cuando el Señor Jesús levante a su Iglesia “en un abrir y cerrar de ojos”. Nadie sabe el día o la hora en que esto sucederá, pero estamos seguros de que sucederá muy pronto. Tú y yo debemos estar preparados para ello, en todo momento, “conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.” Romanos 13.11–12.

Hermano, amigo, ¿sabes tú a dónde irás después de esta vida, ¿cuál será tu destino final? Debes decidir cuanto antes si irás a enfrentar el juicio de Dios y su consecuente castigo infernal, o si serás levantado con la Iglesia para recibir el galardón de la vida eterna. ¿Cuál es tu decisión? ¿Quieres ser salvo(a)? Sígueme en la próxima te enseño los pasos que debes dar para ello.


miércoles, 3 de julio de 2024

La filosofía de la consejería bíblica


La consejería bíblica no sólo es un ejercicio académico árido para buscarle tres pies al gato o discutir sobre prácticas insignificantes.

La consejería bíblica trata de la visión y la fe y la esperanza. Es la visión de una iglesia que adopta a Jesucristo y Su Palabra como suficientes para la consejería – una visión que brilla intensamente con anticipación a la provisión de Dios. Es una fe en el Dios que nos ha dado todo lo que necesitamos para crecer en santidad. Y se trata de la esperanza. La esperanza no sólo es hacerse ilusiones, más bien es una expectativa segura de que Dios seguirá usando Su Palabra para cambiar a Su pueblo a Su imagen. Lo que esto significa es que nosotros creemos que la Biblia es suficiente para contestar cada problema y cubrir cada necesidad que nosotros, como hijos de Dios, tenemos.

Estoy agradecido que ahora entiendo que he sido llamado a servir y rendir mi vida. Esto es lo que la consejería bíblica ha hecho en mí. Ver la vida de esta manera no es alguna “fe nueva”; es el cristianismo real. Es un reflejo de lo que Jesús quiso decir cuando Él dijo:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. (Lucas 9:23–24)

Ahora entiendo que no debo estar interesado si mis “necesidades” percibidas están siendo satisfechas. Estas “necesidades” ya no son más asuntos para mí porque creo que Dios me ha dado todo lo que yo necesito para la vida y la santidad (2 Pedro 1:3).

No es que yo sea perfecto, no lo soy. De hecho, estoy mucho más consciente de mi pecado ahora que nunca antes. Sólo es que ahora la vida tiene sentido y confío en que mi Padre amoroso tiene el control. Él me dará todo lo que yo realmente necesito para agradarlo a Él. Todo el tiempo estoy creciendo en gracia y aprendiendo más y más acerca de lo que significa estar contento. Como Pablo escribió:

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).

¿Puedo parafrasear este versículo en el lenguaje de hoy?

He aprendido a contentarme si creo o no que mis “necesidades” se están satisfaciendo. Sé cómo arreglármelas cuando mi esposa (líder, empleado, hijo o quien sea) estoy al tanto y estoy al pendiente de cada interés mío. También sé cómo estar gozoso cuando las cosas no están saliendo de acuerdo a mis expectativas. He aprendido el secreto de estar contento porque tengo la mejor esposa (trabajo, patrón, hijo, casa…). También he aprendido el secreto del contentamiento mientras veo que todo se desbarata, mi esposa me ignora, no me toman en cuenta para una promoción en el trabajo, mi hija llega a casa muy tarde y la lavadora se descompuso. ¿Cómo es que tengo contentamiento con todo esto? Porque tengo confianza de que Dios está conmigo. Él me da la fuerza para perseverar a través de cada prueba mientras que, al mismo tiempo, está trabajando Su carácter en mi vida, que es el trabajo más precioso que existe.

¿Se da cuenta a lo que quiero llegar? La consejería bíblica es más que sólo una metodología diferente o una manera de hacer consejería. Estamos interesados con algo más que discutir sobre prácticas insignificantes. Es una filosofía primordial que fluye del conocimiento de la supremacía, amor y capacidad de Dios.

Dios es ahora el centro de mi vida. Pongo mi confianza en Él. En términos teológicos, esto se llama ser “teocéntrico” o “centrado en Dios.” Pienso que durante mucho tiempo en mi vida cristiana fui “antropocéntrico” o “centrado en el hombre.”

Aunque nunca lo hubiera admitido, viví la mayor parte de mi vida cristiana como si Dios fuera un mensajero, enviado para satisfacer mis deseos extraviados.

Aunque hubiera estado de acuerdo en que Dios era el centro de toda vida, en realidad seguía viviendo una vida que mostraba mi independencia. Siempre exigí mi propio camino.


viernes, 28 de junio de 2024

El plan de Dios para ti


2 Pedro 3:9 "Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento."

I Juan 4:10 "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados."

En la eternidad pasada, Dios diseño un plan para la creación y la salvación del hombre. El hizo provisión para cada necesidad del hombre: aire, calor, comida, agua, amor, paz y destino eterno. Satanás quiere interrumpir el plan de Dios para su vida. El desea arruinarle y llevarle al infierno. Pero Jesús derrotó a Satanás en la cruz del Clavario y la victoria es nuestra a través de la fe en nuestro Salvador Jesucristo.

1. Problema (El pecado del hombre que resulta en muerte) Romanos 3:23; 6:23

Tres clases de muerte:

1) Muerte espiritual - Romanos 5:12

2) Muerte Física - hebreos 9:27

3) Muerte Eterna - Apocalipsis 20:14,15

2. Provisión (La redención del hombre por medio de la sangre derramada de Cristo en la cruz) Romanos 5:8-10; 3:24-26

Tres Jesús provee:

1) Propiciación - I Juan 2:1,2

2) Sustitución - Romanos 5:6

3) Reconciliación - Romanos 5:1,10

3. Poder (El Espíritu Santo mora en el cuerpo de cada creyente) Romanos 8:1,2,5,9

El Espíritu Santo Ayuda al creyente: 1) Consolación - Juan 14:16,17

2) Dirección - Juan 16:13

3) Satisfacción - Juan 3:37-39; 16:7

4) Iluminación - I Juan 2:20, 27

Preguntas de reflexión

1- ¿Cómo puede el pecado hacerme daño aun después de ser cristiano?

2- ¿Porque puedo estar seguro de mi salvación?

3- ¿Cómo puedo vivir en la libertad que me ofrece Cristo?

4- ¿A que me ayuda saber que el Espíritu Santo vive en mí?

EL JUICIO FINAL: ¿ESTAMOS PREPARADOS PARA ENCONTRARNOS CON DIOS?

Texto bíblico principal: Apocalipsis 20:11-15 Propósito: Que la congregación comprenda bíblicamente la realidad del juicio final y responda...